viernes, 1 de mayo de 2009

Y fue por ti que aprendí a querer los gatos…

Así dice la Shakira en una de sus canciones. Y sí, aprendes a querer los gatos, aunque seas alérgica.

Te enamoras de alguien, tratas de conocerlo, a cada palabra o frase desconocida para ti te interesas y te informas para encajar con sus intereses y al final, resultas ser la mina más inculta que pisa la faz de la Tierra… y en realidad, no. Pasa que sus “capitales culturales” no son iguales a los tuyos, así de simple. Te encuentras de pronto con otro tipo con el que la conversación fluye naturalmente, ¡y hablan por horas! Que de música, que si leíste tal libro, que cuando pendeja metiste los dedos al enchufe o jugabas al ring-raja, que a los 15 te arrancabas a bailar a la disco y así suma y sigue. De tanto hablar te das cuenta que es el amigo perfecto para ti y te preguntas: ¿cuándo cresta sucedió eso? ¿Tienen tanto en común y de repente lo relegaste a la categoría de “amigo”? Porque claro, te vas a la casa, te acuestas y piensas lo bien que lo pasaste con él, pero de ahí a imaginar que va a despertar a tu lado a la mañana, ni hablar.

Y sin embargo, te deslumbras con un weón con el que tienes que esforzarte para tener temas en común, te afliges porque te dice algo y te quedas con cara de póker, cómo tan ignorante. Él se ríe y no le importa, mientras que tú tomas nota mental de la frase que te dejó pagando para prontamente y a la primera oportunidad ponerte al corriente, ayúdame San Google. ¿Crees que él hace lo mismo? Obviamente que no. Le importa un rábano que suceda eso, porque al rato se olvidará hasta de lo que almorzó. No se complica con tonteras de “no manejar los mismos temas que tú” o “quedar colgado con un comentario tuyo”. No pues, él simplemente seguirá cultivando sus propios intereses, y si tienes mala suerte, probablemente ni se enterará de los tuyos, mientras tú te estresas y te llenas la cabeza de datos sueltos que al pasar el tiempo olvidarás, dejándote peor que al principio. En fin, te mamas al puto gato, perro, iguana o animal de turno aunque la alergia te esté matando, la pregunta es: ¿hasta cuándo eres capaz de soportarla? Y, ¿crees que él haría lo mismo por ti?

No te sorprendas si al mirar atrás te das cuenta que has estado con tipos que son la viva personificación del pastelismo y ahora, te preguntas en qué pensabas cuando te metiste con ellos. Tenían defectos enormes, en su escala de prioridades siempre pasabas a un lugar secundario, y lo peor, es que algunos ni siquiera salvaban como amantes, así como para compensar. Nuevamente… ¿En qué cresta estabas pensando? Y no, no te entregaban lo que tú esperabas, incluso haciéndote cuestionar si no les pedías demasiado, y ahora lo piensas mejor y protestas: ¿por qué debía conformarme con menos?

Resumiendo, ninguno de esos especímenes se hubiera echado a la espalda una puta alergia, simplemente te hubieran pedido que cambies a tu gato por un perro, y san se acabó. Así que, mejor búscate un mino cuya mascota no sea un felino, y si lo tiene, que al menos valga la pena el esfuerzo de decir: “Y fue por ti que aprendí a querer los gatos…”

3 comentarios:

Sandra dijo...

JAJAJAJAJAJA. me da risa... no pude dejar de recordar a los pasteles con los que he estado, y si que son hartos jajajaajaj
Lo chistoso es que como que algo tienen esos pasteles, como que una siempre busca ese patron de persona, y aunque una inconscientemente se ponga metas para proximas relaciones, termina cayendo en la misma escoria... jajajaja

Y si, hay que decirlo... me he esforzado para ponerme a la altura, pero jamás me di cuenta de que no era recíproco hasta que ya no me importó!

Me siento intensamente estúpida!! jajajajajaja gracias Paula xD

Nos vemos =)

Anónimo dijo...

Pensando en esto de los gatos ... animales que personalmente atacan mi integridad física y debo decir también psicológia ... me doy cuenta de por que me gustan siendo Yo una persona alérgica a tal punto de estornudar hasta casi despedir por la boca y nariz todos mis organos internos así como también quedar con los ojos hinchados y rojos ... es por lo mismo ... porque aquello que te hace mal o "prohibido" es lo que atrae ...
Lo de que querer saber los mismos temas que él... me ha pasado siempre ... y fue por ti que aprendi a querer los gatos, su música, el Coran, la ufología y varias cosas más!

Saludos!

Loretta dijo...

Anónimo era Yo

Loreto