jueves 9 de julio de 2009

Más allá de las palabras...

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**********Para C.K.**********

[Estamos lejos]
Le invento poesía a tu cuerpo ausente, a tu imagen tras mis párpados al cerrarse y a tu recuerdo que resucita cuando nuestras horas mueren
Y de nada sirve, no hay reseña suficiente cuando se trata de hablar de ti
Ahora lejos, la emoción aflora y las palabras faltan
Pero al mirarte, la sonrisa se dibuja franca y las palabras sobran


[Estamos cerca]
(Entre tu mundo y el mío hay un abismo donde no existe puente más seguro que mis dedos enredándose con los tuyos
Entre tu cuerpo y el mío espera la ansiedad condenada a morir en abrazos
Entre tu piel y la mía aguardan vibrando caricias por ser entregadas
Entre tu boca y la mía están atadas por besos las palabras que nunca serán dichas)


[Estamos juntos]
Para nosotros no existe el futuro
Sólo un presente que se materializa en pequeñas islas dispersas en el mar del tiempo
Allí me tomas y consigues llevarme hasta el límite de lo imposible
Más allá de las palabras
(Donde las sensaciones brotan atropellándonos exaltadas, y pasan a tomar su lugar)




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[Pretendía que estas líneas fueran para ti, pero me doy cuenta de que tú, sin saberlo, sólo las pones en mi cabeza y me las regalas]
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martes 9 de junio de 2009

La voz de los '80 (es lo que está de moda)


Nací en el ’83, en plena dictadura, aunque ese período prácticamente me lo perdí y ya llegada la “edad de la razón” (lo que me ocurrió como a los 10 recién) ya estábamos bajo un gobierno llamado democrático. Siendo yo chica, mis padres cambiaron el campo por la ciudad, estuvieron de allegados, hubo cesantía y escasez y salieron adelante, aunque yo mucho no me di cuenta porque como toda niña que salió de una familia donde la prioridad es el pan y no los libros, vivía en el mundo de Bilz y Pap. Así que me considero una persona “noventera” si hablamos en términos de esas categorizaciones por épocas que parece a todo el mundo le gustan. Y como representante de los noventas y ahora, del siglo 21, me apesta tener que mamarme todo ese reciclaje de los ochentas con el que nos bombardean.

Ahora todas las radios tocan música ochentera, le llaman “Clásicos” a cualquier tontera con un fondo de sintetizador barato que suene a cosa vieja y esos videos donde las niñas salen con unos peinados imposibles edificados a punta de laca, y los hombres con jeans apretadísimos, y todos con camisas colorinches y hombreras gigantes. Es súper bien mirado decir que te gusta A-ha, Journey, Reo Speedwagon, Bon Jovi, The Bangles y la gente de mi generación se informa e incluso van a las fiestas kitsch. Invitan a grupos y artistas al Festival de Viña aunque hayan pasado dos décadas de su desaparición, la moda también ha vuelto (aunque reciclada y más fresca), te subes al auto de tu amigo que antes escuchaba FM Dos o Rock and Pop, y ahora suenan la Universo, Infinita, Radioactiva o Concierto. Estas dos últimas cambiaron de tocar dance y alternativa por música ochentera… y así podrían seguir añadiéndose a la lista más y más ejemplos.

Pero la culpa no es de los ochentas, la música de los ’70 y ’60 también tienen su estatus. En realidad, lo que definitivamente no tiene nada de cool es decir que te gusta la música de los ’90, ni la de ahora tampoco a menos que sea “Indie”, porque eso es lo que está de moda (aunque una venga conociendo esa música desde los inicios, ahora tiene nombre propio y todos los weones la escuchan y una es parte del piño nomás). Los noventas son un período muerto por sí mismo, muchos estilos de los que sólo sobreviven los artistas que trascienden a las modas y ya se ganaron la inmortalidad, de los otros muy poco nos acordamos. Por qué entonces, hasta el más insignificante pelagato que tuvo un “one hit wonder” en los ochentas, parece merecer que lo recuerden 20 años más tarde? De dónde salió esa fiebre repentina y ese reconocimiento póstumo a una música que llega a oler mal de lo muerta que está?

Varios amigos dicen que es una cosa de poder adquisitivo, en 20 años más los de esta época lo tendremos y por eso estará de moda la música de esta década, ya que eso les conviene a las discográficas, y que eso es lo que sucede ahora con los ochenteros. Personalmente, pienso que el motivo es más profundo. Simplemente, la década pasada ni esta tienen nada que aportar. Estuvieron los ’60 con la libertad sexual y la revolución de las flores, los ’70 con el golpe de estado y una pérdida drástica de las libertades personales y colectivas, los ’80 con la efervescencia de la disconformidad de la gente y querer producir un cambio social. Todas esas épocas tuvieron su bandera de lucha, ideales por los cuales pelear, motivos para sentirse marginados, para luchar juntos por una causa, el sueño de la democracia, de la libertad y la igualdad. Los ochentas están marcados de años de sueños reprimidos buscando su emancipación, “la alegría ya viene” era lo que se coreaba. Existía la represión desmedida y el abuso de poder, el vivir en condiciones no humanas sin derecho a pataleo ni menos a beneficios, en fin, si la música de los ochentas está viva es por lo que ella representa aunque su calidad sea cuestionable (sino, qué me dicen de Los Prisioneros?). Y aunque mucho de lo que se escucha tenga origen gringo o inglés, no es eso lo importante, sino que el escucharla evoca momentos memorables y un cambio completo de escenario en nuestro país… es una cosa puramente nostálgica.

Los noventas, en cambio, son un período estéril. La alegría supuestamente llegó con una democracia en ciernes, más que nunca se hizo presente el sistema de libre mercado, los tratados de libre comercio y una economía floreciente. Se acabaron los ideales por los cuales luchar, ya no existe la represión ni la coacción, pasamos a un libertinaje total en todo ámbito donde todo está permitido, los valores se van haciendo anticuados como la Inquisición y a eso le llamamos un pensamiento “progresista”, donde ser una persona de principios es tan fácil como criticar el doble estándar pero sin dejar de usarlo cuando convenga, nos volvimos individualistas, competitivos y egoístas, dejaron de existir las banderas de lucha. El Axé y el reggaetón no son más que un reflejo de esa pobreza de ideales y de sustancia, porque ahora todo es superficial y desechable. La música de esta época vino a caer en terreno infértil, porque se acabaron los momentos memorables y las ganas de cambiar el mundo, por lo que no me extrañaría que en 20 años estemos en otra y no existan radios que cambien de rubro ni usemos nuestro poder adquisitivo para hacernos hasta de los lados B de los grupitos que no pasarán del 2010. Ni siquiera por la nostalgia… de qué? Si los ochentas están de moda, es por derecho propio.


viernes 1 de mayo de 2009

Y fue por ti que aprendí a querer los gatos…

Así dice la Shakira en una de sus canciones. Y sí, aprendes a querer los gatos, aunque seas alérgica.

Te enamoras de alguien, tratas de conocerlo, a cada palabra o frase desconocida para ti te interesas y te informas para encajar con sus intereses y al final, resultas ser la mina más inculta que pisa la faz de la Tierra… y en realidad, no. Pasa que sus “capitales culturales” no son iguales a los tuyos, así de simple. Te encuentras de pronto con otro tipo con el que la conversación fluye naturalmente, ¡y hablan por horas! Que de música, que si leíste tal libro, que cuando pendeja metiste los dedos al enchufe o jugabas al ring-raja, que a los 15 te arrancabas a bailar a la disco y así suma y sigue. De tanto hablar te das cuenta que es el amigo perfecto para ti y te preguntas: ¿cuándo cresta sucedió eso? ¿Tienen tanto en común y de repente lo relegaste a la categoría de “amigo”? Porque claro, te vas a la casa, te acuestas y piensas lo bien que lo pasaste con él, pero de ahí a imaginar que va a despertar a tu lado a la mañana, ni hablar.

Y sin embargo, te deslumbras con un weón con el que tienes que esforzarte para tener temas en común, te afliges porque te dice algo y te quedas con cara de póker, cómo tan ignorante. Él se ríe y no le importa, mientras que tú tomas nota mental de la frase que te dejó pagando para prontamente y a la primera oportunidad ponerte al corriente, ayúdame San Google. ¿Crees que él hace lo mismo? Obviamente que no. Le importa un rábano que suceda eso, porque al rato se olvidará hasta de lo que almorzó. No se complica con tonteras de “no manejar los mismos temas que tú” o “quedar colgado con un comentario tuyo”. No pues, él simplemente seguirá cultivando sus propios intereses, y si tienes mala suerte, probablemente ni se enterará de los tuyos, mientras tú te estresas y te llenas la cabeza de datos sueltos que al pasar el tiempo olvidarás, dejándote peor que al principio. En fin, te mamas al puto gato, perro, iguana o animal de turno aunque la alergia te esté matando, la pregunta es: ¿hasta cuándo eres capaz de soportarla? Y, ¿crees que él haría lo mismo por ti?

No te sorprendas si al mirar atrás te das cuenta que has estado con tipos que son la viva personificación del pastelismo y ahora, te preguntas en qué pensabas cuando te metiste con ellos. Tenían defectos enormes, en su escala de prioridades siempre pasabas a un lugar secundario, y lo peor, es que algunos ni siquiera salvaban como amantes, así como para compensar. Nuevamente… ¿En qué cresta estabas pensando? Y no, no te entregaban lo que tú esperabas, incluso haciéndote cuestionar si no les pedías demasiado, y ahora lo piensas mejor y protestas: ¿por qué debía conformarme con menos?

Resumiendo, ninguno de esos especímenes se hubiera echado a la espalda una puta alergia, simplemente te hubieran pedido que cambies a tu gato por un perro, y san se acabó. Así que, mejor búscate un mino cuya mascota no sea un felino, y si lo tiene, que al menos valga la pena el esfuerzo de decir: “Y fue por ti que aprendí a querer los gatos…”

miércoles 22 de abril de 2009

Este amor

fue como un feto malformado


estaba destinado a morir

antes de nacer

Imagen: Hope Gangloff

lunes 13 de abril de 2009

Dios es Amor... (entonces, por qué existe el Mal?)

"Reflexión de Semana Santa"

Dios creó el mundo en 7 días, creó a Adán el primer Hombre, y de su costilla a Eva la primera Mujer. Ambos eran inocentes como niños y no tenían internalizado el concepto del bien ni del mal, así que Dios les dijo que podían disfrutar del jardín del Edén pero les prohibió que comieran el fruto de un árbol en particular –con el tiempo se dijo era una manzana, pero eso no es del todo claro – . No obstante, como seres inocentes que eran, no fue así, ya que todo el mundo sabe que si dejas a dos niños en una pieza llena de juguetes y les dices que pueden hacer lo que se les antoje, menos comer de la fuente de caramelos de la mesita de centro, en algún momento se aburrirán y pensarán en hacerlo, habiendo prohibición mediante. Y quizá el Edén terminó por aburrirlos, sobre todo a Eva, quien como buena mujer y con una curiosidad insaciable que condena a nuestro género hasta los días de hoy, fue y comió uno de esos frutos, a instigación de una serpiente, y luego, convidó de la manzana a Adán. Desde entonces, fueron echados fuera del paraíso y condenados ambos a la mortalidad, a él a ganarse el pan de cada día con el sudor de su frente y a ella a parir sus hijos con dolor (y de paso, pagar su pecado en cómodas cuotas mensuales). La pobre serpiente, fue destinada a comer polvo o al menos, a ser un animal rastrero y despreciable.

Cuando yo era chica y estaba obligada a asistir a las clases de religión, me contaban esta historia, y a la vez me convencieron de que Dios es un ser omnipotente (todo lo puede), omnipresente (está en todo lugar y todo momento), omnisciente (todo lo sabe) e infinitamente bueno, y así había sido el creador de todas las cosas. De alguna manera, quizá de la misma forma en que yo creía en la existencia de un Viejito Pascuero que nos trae regalos por el sólo hecho de “portarnos bien”, me convencieron de la existencia de ese Dios con tales características.

Por las mismas épocas, y en las clases de castellano (a las que también estaba obligada a ir pero sí me gustaban), me hablaban acerca de las leyendas y siempre sentí mucho interés por los mitos chilotes: el Trauco, la Pincoya, el Caleuche, son los que de inmediato se grabaron en mi memoria. Y también, me decían que como mitos que eran, pasaban de manera oral y de generación en generación, por lo que con los años se les iban agregando más detalles extraordinarios conformes pasaran por las innumerables bocas, gargantas y oídos a través del tiempo. La gente los creía, ya que daban una explicación a hechos que simplemente escapaban al entendimiento, como la desaparición de los pescadores, el repentino embarazo de una joven doncella o la arbitraria abundancia y escasez de los recursos marinos que constituían la base de la alimentación de las familias. Y con el tiempo, se habían transformado sólo en eso, una leyenda, una historia anecdótica, ya que en la actualidad se han dado luces de que todos aquellos fenómenos realmente tienen una explicación lógica, y estas historias, más que explicaciones, ahora son parte de la identidad y cultura de un pueblo.

Lo mismo en las clases de historia, donde nos hablaban de Mayas, Aztecas, Incas y diversos pueblos originarios de Chile, todos con un sinnúmero de divinidades que merecían los más diversos sacrificios y que a fin de cuentas, respondían simplemente a los elementos de la naturaleza que ellos no podían controlar: lluvias, sequía, actividad volcánica, tormentas y terremotos correspondían a negligencia del pueblo hacia sus dioses, que de alguna manera no estaban satisfechos. Qué bárbaros y crueles me parecían, en esos ritos que muchas veces se nos mostraban sangrientos y crueles. Qué equivocados estaban en su cosmovisión politeísta, cuando en realidad existía sólo un Dios al que había que adorar, y la única manera de complacerle era cumplir sus mandamientos, y rezar con ojos cerrados y con las manos juntitas, para pedir y agradecer. Y sobre todo, creer en Él sin discutir. No era mucho pedir, o sí?

Sin embargo, había ciertos aspectos que no terminaban por quedarme claros:
¿Por qué la historia de la creación del mundo se decía verdadera, cuando en sus detalles fantásticos nada puede envidiarle un mito chilote o cualquier leyenda griega o romana? Claro, la diferencia es que esta historia –verídica –está contada en un libro sagrado, del cual supuestamente ni una coma ha sido cambiada desde que se escribió, a diferencia de esas historias que pasan de boca en boca y sufren cambios según el capricho y la imaginación del relator. Lo malo de este libro es justamente eso, que como sagrado que es, ni se te ocurra objetar o siquiera cuestionar lo que dice, aunque pienses que está lleno de falacias y contradicciones (No, mejor ni lo pienses o las penas del infierno caerán sobre ti).

Pero considerando que la historia fuera cierta, ¿dónde queda eso de que Dios es omnipresente, para no estar ahí e impedir que Eva coma la manzana y más encima tenga tiempo de presentarla ante Adán? ¿Cómo dejó que la serpiente la engañe, y Dios no previó que eso podría suceder? Siendo así, en ese caso Dios no es omnisciente, si se supone que todo lo sabe. Y finalmente, ¿de dónde salió esa serpiente a tentar a Eva, que acaso este animal fue enviado por Lucifer, el ángel que entró en rebelión? Eso no aparece en la Biblia explicado pero si así fuera, ¿cómo dejó Dios que el Mal entre en el jardín del Edén? A esto puede decirse que Dios dejó deliberadamente que todo ellos sucediera, pero, ¿Qué acaso no es Dios infinitamente bueno, por qué iba a dejar que le ocurriera daño a los seres de su creación hechos a su imagen y semejanza? Y conociendo todo esto, ¿Por qué razón castiga a Adán y Eva, viendo lo premeditado de su plan? Claro, dentro del plan estaba el castigarlos, y hasta ahí me cuesta ver la “infinita bondad” del creador en cuestión.

De ahí en adelante, todos los descendientes de Adán y Eva caen en desgracia y están marcados por el pecado de sus padres. Entonces me surge otra duda, porque, si todos nosotros venimos de los primeros humanos, entonces o estamos todos emparentados, y nos andaríamos reproduciendo hasta con nuestros hermanos (cosa bastante reprobable biológica y socialmente), o hay alguna parte de la historia que me perdí en el camino. Y que todo el mundo se perdió, porque ni la Biblia ha podido contestar de manera satisfactoria esta pregunta. Pero siguiendo adelante, es necesario que el hijo de Dios venga a la Tierra, en forma humana para derramar su sangre y sufrir la ley de los hombres, y de esa manera lavar el pecado de nuestros primeros padres y tener de nuevo entrada al Paraíso. Me volvía a cuestionar entonces: ¿Qué tanta bondad puede haber en un ser que engendra un Hijo con el sólo objetivo de que venga a sufrir, derramar su sangre y morir de la forma más grotesca a fin de que los seres que Él mismo creó puedan entrar a un lugar que Él nos ha vedado? ¿Qué acaso eso no está simplemente en su voluntad? ¿Por qué su hijo debe morir tan cruelmente para que esto sea hecho, y cuál es la diferencia de este sacrificio con los que hacían las culturas precolombinas a sus múltiples dioses?

Así y todo, los seres humanos nunca aprendimos la lección. Siempre nos rebelamos a su voluntad, aún cuando el Hijo resucita y obtiene vida eterna, como ejemplo de lo que nos sucederá si aceptamos a Dios en nuestro pasar y le obedecemos. Caemos en pecado una y otra vez, y en eso culpamos al Demonio de tentarnos. ¿Dónde está la omnipotencia de este Dios, que no es capaz de librarnos de una buena vez de este maldito Lucifer que nos lleva por el mal camino? Y dónde está –otra vez –su infinita bondad, que deja que en el mundo haya tanta maldad, tantos desposeídos sufriendo por hambre, tantos inocentes siendo víctimas de la guerra, tantas injusticias en el mundo….?

Pero no, estoy equivocada. Me explican que Dios no es el que concibe el mal o permita que sea, son los mismos seres humanos los que hacen que exista. Somos poseedores de un libre albedrío, la existencia del mal y el bien depende de nuestra capacidad de decisión propia ante la bifurcación del camino que nos llevará hacia uno u otro lado. Dios es amor, y en su bondad nos dotó de esta capacidad, como un padre amoroso dota a un hijo de cualidades. Pero hasta donde yo sé, un padre de la raza humana como los que conozco, y que por lo tanto no es perfecto, ni omnisciente ni menos omnipresente, trata de encarrilar a sus hijos cuando ve que éstos han obrado mal. Nadie que tenga un padre en su sano juicio pueda decir que nos dejó mandarnos cagazos sin un reto, recriminación o consejo por lo menos, y hasta ahora, los seres humanos se mandan cagazo tras cagazo sin que medie la intervención de este Padre Celestial que todo lo ve y está en todo lugar, y más aún, deja que esto suceda en su nombre, a través de la historia y hasta nuestros días hay guerras, matanzas, violaciones de los derechos humanos en nombre de Dios. No es que quiera ser malintencionada y pensar que Él deja que los humanos se maten los unos a los otros, sólo por ver hasta dónde son capaces sus hijos de llegar por su causa.

En vista de toda la parrafada anterior, sólo se me ocurren dos alternativas: o Dios no es un ser infinitamente bueno (sino más bien perverso y manipulador), o este Dios, al menos en esta concepción de cómo lo conocemos, sencillamente no existe, y es la mentira más grande de todos los tiempos. Porque si lo vemos fríamente, un Dios capaz de dejar que tanta maldad sea posible, debe tener una dualidad, que disfraza constantemente con la existencia de un antagonista que es Satanás, al cual no es capaz de eliminar con lo que se contradice eso de su omnipotencia. Si dijéramos que hay un ser superior que es bondad y maldad al mismo tiempo, todo tendría mucho mayor sentido. Y hay una cosa más: ¿Por qué razón Dios creó al mundo, un mundo donde él sabía, el ser más perfecto de su creación se iba a conducir derecho a su autodestrucción? ¿Sólo porque estaba aburrido y se le ocurrió hacer algo para demostrar cuán poderoso es? Quizá Él esté constantemente divirtiéndose a costa de nosotros, manteniéndonos en este sistema cerrado que se llama Tierra, como nosotros podemos hacerlo con un grupo de ratas de laboratorio dentro de un terrario, y ver cómo se comportan entre ellas manipulando ésta o aquélla condición. O tal vez, lo hizo sabiendo lo que los humanos harían en su nombre, porque necesitaba que haya un ser tan parecido a Él pero que siempre lo declare superior, lo alabe y lo idolatre. A cada rato el Libro dice que debemos ser humildes, mansos de corazón, seguir su voluntad y humillarnos ante su presencia (palabras literales). No me cabe que un ser perfecto e infinitamente bueno, pueda caer en un pecado tan feo como el de la soberbia.

No pues. No puedo creer en ninguna de las cosas que dije en el párrafo anterior, porque de manera lógica, no tienen ni patas ni cabeza, o al menos una explicación plausible. Esta historia de la creación, a mi juicio, no es más que una alegoría, una especie de fábula como las de Esopo o una de esas parábolas que su Hijo tan bien aprendió a contar, tan fantástica como el mito del Caleuche, y a la vez, tan verosímil en la mente de los Cristianos como los múltiples dioses que representaban las fuerzas de la naturaleza en la mente de los hombres de nuestros pueblos originarios. Y sin embargo, crecí y llegó el momento en que dejé de creer en el Viejo Pascuero que vive en el polo Norte y el Conejo de Pascua que trae huevos pintados, pero me doy cuenta de que hay quienes nunca terminan de crecer y siguen creyendo en este Ser Superior que creó el mundo en 7 días y todo lo puede, excepto contra el Demonio. Los niños siguen portándose bien para que el Pascuero les traiga regalos, y los grandes lo hacen para optar al Paraíso y no irse al Infierno, como si no fuera cosa de agarrar un diario o prender la tele para darse cuenta de que el infierno está aquí mismo, en la mitad del globo terráqueo o a la vuelta de la esquina, y este Dios tiene un rol igualito que el Cuco o el Viejo del Saco, actúa metiéndonos miedo o haciéndonos codiciar una recompensa, y no porque en algún momento reflexionemos sobre nuestros actos y nos conduzcamos basados en nuestros valores. Que me acusen de pobre de espíritu, de ignorante, de atea recalcitrante o falta de fe, no creo ser ninguna de esas cosas pero prefiero eso y tratar de mejorar un poco cada día respetando mis principios, que ponerme una venda y proceder ciegamente y sin cuestionar nada en nombre de un Ente que no me permite actuar salvo sea a través del miedo o de la codicia. Y más aún, creer en un Ser que supuestamente nos dota de libre albedrío, pero para seguirlo debemos renunciar a usarlo, porque creer en él significa no preguntar, no cuestionar, no pensar. Si ese es el Dios en el que hay que creer, inmediatamente estaré segura de que no existe.

miércoles 18 de marzo de 2009

quiero creer
que las cosas son tan fáciles como parecen
pero siempre las complico
quiero simplemente
deslizarme sobre tu cuerpo tibio
no tener que pensar en el fin del día
en el instante de la despedida
o en la llegada del amanecer
cómo hago para no complicarme
podría decirte lo que tengo guardado
no quiero que te alejes
y a la vez
ojalá estuvieras lejos
tan lejos que no pudiera alcanzarte
y así simplemente resignarme
pero este punto medio me agota
el ser y no ser
el hacer planes y modificarlos
los días pasan
y se escurren como agua
mi ritmo no va con el del mundo
ni tampoco con el tuyo
siempre me quedo atrás
y me pregunto
si la palabra de ti que yo espero
cambiaría las cosas como yo pienso que sería
quiero que tomes mi mano
que me abraces
y me dejes oler tu cuello
hacer que algo en ti se agite
lograr conmoverte
que dejes de ser el hombre práctico
y solo seas un niño dormido sobre mis piernas
como siempre
quiero demasiadas cosas
y no está en ti entregármelas
pero yo no tengo voluntad
ni soy lo bastante tenaz
para perseguirlas