martes, 4 de marzo de 2008

*** Dedicado (sobre todo) a Loreto y Thamara... ***


Extraño las tardes de trabajos en la biblioteca

Extraño las noches de estudio en el Hogar Aysen

Hacer una cucha entre todos para comprar los ingredientes de la clásica cena de huevos con tomate y pan

La competencia entre Nano y yo para ver quien dejaba una capa de espuma mas espesa preparando café batido (pero él casi siempre me ganaba)

Los estudios de amanecida… cuando el Levi se hacia el fuerte para pasar dos noches seguidas de largo y a la segunda se dormía a las 10 de la noche, y la Silvana le buscaba una frazada para que siguiera durmiendo en el mismo sillón donde había quedado…

O al Nano jugando “tenis de aire” a las 5 de la mañana, que era el preámbulo de que moriría prontamente producto del sueño... o bien, queriendo a esas alturas reencarnarse en un manatí

A la Astrid bailando y enseñándonos coreografías Axé

Los carretes en el quincho del Nano con choripanes, un poco de alcohol y “nada de esto fue un error, wuoooo (8)…”

Y los estudios de Geología Marina, en que la mitad de la noche estudiábamos y la mitad conversábamos o creábamos canciones en el compositor del celular, pero siempre quedábamos la Thamara y yo porque a la Loreto le daba sueño antes, se ponía el pijama y se iba a acostar… y luego yo me iba a las 8, después de dormir como tres horas, para alcanzar a ducharme antes de la prueba que era a las 10 (es que vivíamos tan lejos…)

Fueron varios ramos que nos reunieron, Genética, Bioquímica, Física, Estadística, Meteorología, Geología… sufrimos bastante con ellos y fueron motivos de trasnoches y mañas, pero también perdimos el tiempo y lo pasamos bien… y quizá lo más importante de eso, más que haber pasado los malditos ramos de mejor o peor manera, son los vínculos creados entre nosotros.

Creo que el decir que todo tiempo pasado fue mejor, es porque el presente es tedioso, y el futuro incierto… pero peor que eso es que ya no estamos juntos y reunirse es cada vez más difícil, aun así los lazos quedan, al menos, no en todos los que estuvimos pero sí en la mayoría.

Vendrán días de trabajo intenso, algunos formarán familias, otros se casarán con su profesión, y quizá haya quienes cambien de rumbo y el mar ya no sea su norte, y vendrán también nuevas personas, nuevas amistades, nuevos “enemigos” y nuevos momentos simples para compartir y recordar, pero de cuando en vez vendrán a la memoria esas noches de estudio interminable, conversaciones entretenidas, y hasta peleas y también historias de amores fallidos, que marcaron nuestra transición a la adultez. Si somos mejores o peores personas ahora que antes, eso queda para cada uno, pero nadie pueda decir que salimos de la universidad siendo los mismos seres que cuando entramos, pues tendríamos que ocultar las marcas indelebles que han quedado en nuestros corazones y nuestra conciencia.



Parece que hoy ando más mamona que de costumbre…

lunes, 18 de febrero de 2008

Pequeños diálogos



- Gustavo, ¿tú me quieres?

- ¡Sí, Paula!

- Oye, y ¿cuánto me quieres?

- ¡Cincuenta!


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jueves, 10 de enero de 2008

De vuelta...


He vuelto.

Un par de semanas de desconexión me hicieron bastante bien, así que ahora ya estoy aquí para dejar de hacerle el quite a las obligaciones.

Hace unas noches me encontré con un noruego en un local, de lo primero que me dijo fue que me parezco a Sissel Kyrkjebo, una cantante noruega (en la foto). No la conocía, pero creo que estaba un poco equivocado o no? De todas maneras, tomaré como modelo su "look". Me cortaré el pelo, bien corto, ya lo decidí. Así que si no me parezco, al menos tendré su corte de pelo.

El 2007 fue un año de estancamiento -salvo por algunos hechos en los últimos meses-, no sé por qué presiento que el 2008 será un año de cambios en mi vida. Sólo espero utilizar de buena manera las lecciones acumuladas y saber tomar las decisiones correctas.


domingo, 25 de noviembre de 2007

Exijo una explicación! ¿?

Mucho tiempo botado este blog. Se supone que iba a ser algo así para desahogarme, expresarme, así media escondida del mundo porque no me agrada andarme haciendo propaganda, porque es para mí, egoístamente, no quiero compartirlo más que con la gente que de una u otra manera se ha encontrado con esto. Últimamente me han pasado cosas que valdría la pena compartir y no he querido hacerlo, así que aquí está esto, abandonado por falta de tiempo y de “inspiración”, por qué no.

He vuelto de un viaje corto a mi ¿tranquila? Valdivia. Mi destino era la costa de la V Región pero debía pasar por Santiago, ciudad que conozco la nada y cada vez que voy me gusta menos: demasiado caos, demasiada gente, demasiada prisa, demasiado ruido, demasiados miedos típicos de niñita sureña acerca de los asaltos y la delincuencia. Agradecí estar de vuelta al fin, hasta que supe que el mismo día que viajaba yo al centro de Chile y del caos mi tía había sido asaltada, acá, en mi serena y provinciana Valdivia, donde nunca pasa casi nada, a las 6 de la tarde y en la calle Picarte, la principal de la ciudad. Ella no se acuerda de nada, ni del rostro de los tres malditos ni de lo que pasó, sólo recuerda que defendía su cartera y las cosas que había comprado un momento antes en el supermercado, forcejeando con los vándalos, y luego, se vio tirada en medio de la calle, a riesgo de que un vehículo la arrollara, pero con todas sus cosas, no habían logrado arrebatárselas pero ahora está en la casa en cama, adolorida, llena de moretones, chichones y con la moral por el suelo. Huelga decir que nadie la defendió, aunque había más gente alrededor.

Hoy al llegar por la mañana, pasé por el lado del puente Pedro de Valdivia y me sorprendió ver la cantidad de basura que había allí, ya que ayer hubo un evento relativo a la Teletón, con gente “famosa” que venía a hacer su show en la capital de la nueva Región de Los Ríos. Totalmente lleno de bolsas plásticas, cajas de jugo y de vino, botellas desechables, papeles, envoltorios de snacks, en fin, lo que uno pueda imaginarse, y la gente contratada por la Municipalidad trabajando un domingo a las nueve de la mañana para recoger los desechos de los ciudadanos.

¿Cuál es la relación en todo esto? Pues bien, ni siquiera es una crítica lo que trato de hacer, es sólo la duda que me cabe y que la encuentro razonable: ¿Es la misma gente que comete todos estos actos, la que pide que se respeten sus derechos cuando estos son vulnerados? Si es así, ¿en qué momento cumplen con los deberes que les corresponden? ¿Son los mismos que protestan tan vehementemente contra Celco por su contaminación, por el proyecto de la represa en el Río San Pedro, argumentando daño al medio ambiente y una posible baja en la calidad de vida de los valdivianos? Si es así, no entiendo tanta incoherencia ni falta de consecuencia con lo que se plantea y lo que se lucha, como si no fuera un “daño ambiental” el hecho de que la gente no tenga ni la más mínima decencia en por lo menos, guardar todos sus desechos y llevarlos hasta el basurero más próximo, el centro está lleno de botes de basura, no comprendo tanta comodidad e inmundicia. Y si hablamos de calidad de vida, el hecho de no querer salir tarde o andar temerosos caminando aún en calles concurridas por miedo a los asaltantes, que dicho sea de paso, no tienen el mínimo de criterio para pensar que la víctima a la que atacarán es una persona que no se gana las cosas gratis, eso no habla de que la gente tenga una vida de calidad; gente como mi tía trabaja día a día para obtener lo necesario para vivir y el dinero no le sobra en lo absoluto.

Me da lata que tanta gente se llene la boca de que protestan por una causa justa y salgan a la calle a manifestarse, y luego incurran en estos otros actos. Que todo el mundo hable de la supuesta solidaridad y responsabilidad social, pero sigan teniendo actitudes irresponsables y egoístas. De que haya gente que se queja de que nunca hay eventos masivos de diversión en nuestra ciudad, pero es en esto en lo que terminan, ni los lobos marinos que llegan hasta el helipuerto ensucian tanto en un día como lo hacen en sólo una tarde un grupo de espectadores humanos “civilizados”. Que los vándalos que no dudan en asaltar en patota a una persona indefensa y quitarle de manera fácil y cobarde el dinero que ha conseguido con esfuerzo, sean los que alegan por la discriminación y el abuso de poder por parte de la policía. Que a fin de cuentas, hablen de valores pero siguen viviendo en la Ley de la Selva y la política del mínimo esfuerzo.

Mis padres me inculcaron estos valores positivos y también temores (que son siempre negativos), desde que soy pequeña. Trataron de hacer el mejor esfuerzo por educarme e instruirme para que yo me convierta en una persona de bien. Reconozco que me apesta salir a protestar con pancartas y manifestaciones, o que a veces no doy a conocer mis opiniones cuando son controversiales, en ambos casos, porque pienso que con aquello no se consigue nada. Varias veces me han tildado de cómoda, de poco solidaria, de apática, de cobarde, de pasiva!, por no alegar cuando debo hacerlo y de esa manera, supuestamente, hacer que las cosas mejoren; sinceramente, prefiero quedarme con esa imagen ante los demás si ser lo contrario implica ser tan poco congruente y tolerante. Creo que es un acto más efectivo de solidaridad respetar las reglas básicas del sentido común, como darle el asiento en la micro a la señora que viene cargada de paquetes, utilizar la escalera y dejar el ascensor libre a quienes realmente lo necesitan en un edificio concurrido, avisarle al conductor que se le quedaron encendidas las luces del auto, devolver la billetera o el celular encontrado en el colectivo a su dueño, o si tenemos miedo de actuar llamar ocultamente a carabineros cuando alguien es asaltado o una casa invadida, y tantos que se me ocurren que la lista es larga. Los buenos actos empiezan por casa, por invertir tiempo que es nuestro para mejorar el metro cuadrado que nos rodea, pero esto es difícil si todavía hay personas que piensan que han hecho su parte porque dejaron 5 lucas en la cuenta de la Teletón o del Hogar de Cristo, o porque salieron a protestar solidarizando por cualquier causa que puede ser o no la propia, y se creen la raja porque los mojó el guanaco o les llegó una lacrimógena y le cuentan a todo el mundo lo contestatarios y proactivos que son, y luego ni se inmutan en tirar un papel al suelo y dan estos malos ejemplos a sus hijos. Todos conformes y felices porque Valdivia es Región, yo realmente no sé bien qué es lo que eso implica, pero si esas son las acciones de los valdivianos, no veo los beneficios por ninguna parte, ni visualizo a Valdivia como un lugar mejor de lo que es, sino todo lo contrario.


Foto: Luis Santibáñez

domingo, 7 de octubre de 2007

Quiero...


Quiero despertar, fingiendo que fue más que un sueño.

Quiero pretender que es irreal la melancolía que me envuelve a tu partida, la incerteza de mi presencia en tu mente, la certidumbre de tu voz en mis oídos cuando estás ausente.

Quiero que mis manos, sustitutas de las tuyas, abran nuevos caminos en mi piel, para enseñarte a seguirlos y prolongarlos en tu cuerpo.

Quiero que el deseo deje de ser el medio por el que llegas a mí, para no ser más que el dulce resultado de la espera de dos almas que se buscan y ansían entregarse hasta quedar vacías y sosegadas.

Quiero dejar de pensar que el momento de la despedida llegará, y nuevamente tendré que recomenzar la búsqueda o alargar la espera.

Quiero dejar de sentir miedo de cerrar la puerta a tus espaldas, y no volver a sentirme así otra vez.

Quiero dejar de sentir miedo de tenerte, y no saber qué hacer cuando te vayas.



lunes, 1 de octubre de 2007

Listas incompletas (que nunca estarán completas)

Lista de cosas que odio

- Tener que explicar por enésima vez la misma cosa a la misma persona, cuando ésta me ha ignorado en el momento de la explicación.
- Que me pregunten si estoy enojada cuando es evidente que lo estoy.
- Que afirmen que estoy resfriada porque estornudé la única vez en el día (que no saben que estornudar es una manera de despejar las vías respiratorias?)
- A los neuróticos que tocan la bocina sin parar en un taco. Con eso no lograrán que pase la congestión.
- A los desconsiderados que se ponen a hacer maniobras con su vehículo a altas horas de la madrugada o un domingo por la mañana, llámense bocinazos, ruidos de motor y reparaciones varias. Lo mismo con los carpinteros nocturnos.
- A los indeseables que todo el tiempo aseguran que en causas como la Teletón o la campaña del sobre de los bomberos se reúne dinero que no será empleado para los fines que son objetivo y que los organizadores se roban la plata. Si lo creen así es su problema, pero no tienen por qué andar tratando de convencerme a mí ni a los demás. Su opinión no me interesa.
- A los que lloran por dos o tres pesos del vuelto en el supermercado, cuando les preguntan si desean donarlos a una institución de beneficencia. Están en su derecho de reclamarlos, pero eso no les da motivo para echarle la foca a la cajera.
- A la gente que alega con un funcionario de mando medio por no cumplimiento de un servicio, con palabras groseras. No piensan que es un ser humano que sólo cumple con su trabajo y le pagan por hacerlo de esa manera.
- Que me concedan un pedido de malas ganas. Prefiero que me digan NO sonriendo, que SÍ regañando.
- Que cuando pregunto algo me den respuestas circulares (onda “¿Qué es la difusión de la luz?” respuesta: “Es cuando la luz se difunde a través de un medio”).
- A los reporteros que hacen una nota en terreno luego de un maremoto, terremoto, aluvión, inundación o catástrofe del estilo, y le preguntan a algún afectado: “¿Cómo se siente?”… Para eso estudiaron cinco años en la Universidad?
- Los que se olvidan de los cumpleaños, pero se sienten si no los saludan para el suyo (aplicable para todo tipo de fechas importantes)
- Cuando tratan de arreglarme la vida, cuando sólo necesito ser escuchada.
- Que me hagan regalos costosos. Me hacen sentir abrumada y en deuda con el obsequiante.
- Las demostraciones amorosas explícitas en los lugares públicos, o en momentos no apropiados para eso (por ejemplo, en una clase, charla, restaurante, micro, etc.)
- Que les metan susto a los niños con el mal de ojo, el viejo del saco, los insectos o cosas similares.
- Que les den características humanas negativas a los animales que son depredadores, como que la orca es la ballena asesina (además no es ballena), que el leopardo es salvaje porque mata gacelas, o que el tiburón es sanguinario y le gusta comer hombres. Y peor, que convencen a niños y a gente ignorante de que los animales de este tipo son “malos”.
- A los hombres que hacen comentarios y bromas despectivas con respecto a la menstruación, ya que no piensan en cómo se verían o qué harían ellos con su “herramienta” sangrante por cinco días cada mes. Tampoco escogimos tener el síndrome menstrual, si los hombres no nos soportan es cosa de darse la vuelta e irse lejos hasta que se nos pase, pero nosotras tenemos que soportarnos igual durante todo el día.
- En general, a todos los que hacen comparaciones ridículas acerca de cuál sexo es superior, y los que hablan de “igualdad” entre hombres y mujeres. No puede haber igualdad posible, ambos sexos son equivalentes y complementarios. Punto.
- Que en vez de decirme simplemente: “Quiero que esta sea la última vez que nos veamos”, salgan con el típico “Yo te llamo”. (Será por ahorrar palabras? o.O)
- Que le den taaaanto crédito a Pablo Neruda, pero que ni sepan quién fue Vicente Huidobro, ni tampoco se acuerden que Gabriela Mistral también se ganó un Premio Nóbel.
- Conocer al hombre que siempre esperaste encontrar, y que al darte cuenta de ello casi inmediatamente te enteres de que tiene novia (y claro, no la engañará contigo ni con nadie, o dejaría de cumplir los requisitos de tu prototipo de hombre ideal).
- A la gente que critica a la farándula, a los noteros y televisión abierta en general, pero no se pierde Primer Plano ni S.Q.P., compra todos los días La Cuarta o LUN y se sabe al punto el último movimiento de Pato Laguna o Marlen Olivari.
- Que en Chile ganen más plata minas descerebradas, teñidas a lo taxi y con pechugas plásticas, que mujeres en uso activo de sus neuronas pero menos agraciadas físicamente porque pasaron todos esos años estudiando que en el gimnasio o en el quirófano.
- Que MTV ya no sea ni la sombra de lo que fue, que haya pasado de ser un canal de música diversa, donde se pasaba de lo más popero a lo más transgresor, tratando de reflejar lo que “la juventud” escuchaba y pensaba en cada época, a ser un reducto de valores trastocados y nos bombardee con imágenes y palabras de minos y minas huecas, que vendría a representar “el espíritu juvenil” actual (Y si esto es así, debo pensar que la juventud ya me ha abandonado?).
- A los pendejos de mi edad, o más chicos, que salen a “protestar” cada 11 de septiembre, haciendo destrozos en la vía pública, poniendo barricadas, robando y demás actos vandálicos, y que si carabineros les pone un dedo encima los acusan de “abuso de autoridad”, o peor aún, son menores de edad de 17 años que “no tienen discernimiento”.
- Que se prohíba la venta de la pastilla del día después y censuren los anuncios acerca del uso del condón, alegando resguardo a los valores, para luego, pasar a la Marengo bailando el koala y las niñas “ligeras de ropa” del Morandé con Compañía… de qué valores estamos hablando?
- A los idiotas que se declaran enemigos acérrimos del aborto, pero son los primeros en cerrar las puertas del mundo laboral y académico a las adolescentes embarazadas. Porque, claro, a esa edad ellos no incurrían en esos actos impúdicos, y sus hijos actualmente tampoco lo hacen.
- Que la Ley de Murphy sea infalible a tal punto que hasta ella misma falle en ciertas ocasiones.
...

Si no existieran el mundo sería menos infeliz (o al menos, nadie lamentará su ausencia)

- Fernando Solabarrieta, con sus comentarios mamones y su “¡Vamos Chile, que se puede!!!”.
- Pablo Longueira, ojalá Jaime Guzmán se lo hubiera llevado de un ala al otro mundo, a hacer política en el “más allá”.
- Raquel Argandoña, que vendería a alguno de sus hijos a cambio de una entrevista de televisión de un par de millones.
- “Lindorfo” Jiménez, cualquier veterinario mediocre podría dar información más veraz acerca de “la naturaleza”. Lástima que su programa lo ven mayoritariamente niños.
- Steve Irwin… ah, de veras que ya se murió, y ni siquiera se lo tuvo que comer un cocodrilo.
- El weón que clonó casi veinte mil tarjetas bancarias, como si su profesión de ingeniero no le diera para ganarse la vida, pobrecito, y le robaba a gente que seguro son trabajadores de oficio y la plata no les sobra.
- A Sebastián Piñera, que habla de jubilaciones para las dueñas de casa en su campaña presidencial, pero no pudo negarlo cuando le espetaron que le pagaba el mínimo a sus trabajadores. Eso sí es ser consecuente.

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