Mostrando las entradas con la etiqueta Intento de expresión. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Intento de expresión. Mostrar todas las entradas

domingo, 29 de enero de 2012

Hay una diferencia entre lo imposible y lo improbable. Si algo es improbable, es sólo porque la probabilidad de que suceda es baja, entonces se vuelve probable; casi con seguridad no sucederá, pero puede suceder.

Si existe una probabilidad, una en un millón, la mitad de una, deja de ser imposible. Y esto, lo nuestro, es posible, y mientras así sea sí vale la pena intentarlo.

Quiero intentarlo contigo.



lunes, 9 de mayo de 2011

Reflexiones trasnochadas semi-etílicas

Nunca he sido demasiado afectuosa, sí soy regalona, siempre me gustaron los abrazos y los besos y que me hagan cariñito en el pelo, sólo que para eso hay que romper una primera barrera que es bien rígida y cuyo último paso es que esas manifestaciones se den en público. Con Gustavo eso nunca existió, quizá porque él nació repartiendo nanais y ha sido así durante sus 10 años de vida, con mis papás en cambio, recién ahora han renacido los abrazos porque todos estamos más viejos (sobre todo ellos) y porque cuando hay sol todos andan por su lado pero cuando viene un chaparrón gigante uno se junta con su gente para meterse debajo de un paraguas común, sobre todo si es chico, y eso es lo que pasó hace un tiempo con la lluvia que sigue hasta ahora y no sabemos cuándo va a parar.

Escribo esto pensando en que los últimos dos o tres años me he quejado de que me he vuelto un poco dura, que me gustaría que apareciera alguien que me hiciera ser una mamona completamente, que al verlo me produzca las famosas mariposas en el estómago, que al pensar en nosotros me ande riendo sola  y que me inspire a escribir prosas de amor baratas y a trazar nuestros nombres en la arena de la playa encerrados por corazoncitos. En fin, que eso hace rato que no pasa, no sé si sea que ya tengo poca capacidad para sentir esas cosas por cualquiera y de verdad tiene que aparecer ese espécimen “súper ezpezial”, o será que simplemente con el tiempo una deja de ser tan pendeja y aprende a racionalizar las emociones y a tratarlas como lo que son nomás, un conjunto de reacciones químicas desatadas en nuestro organismo bajo un estímulo estresante (y escrito así obvio que pierde toda la magia). Quizá eso último es a lo que le llaman “madurez” y si es así, espero que lo siguiente no sea sólo podrirme en la mata y poder darle aplicación práctica a lo aprendido.

Lo que siempre termina jodiéndolo a uno es el maldito deseo sexual. Si no fuera por eso, emparejarse sería tan fácil como ponerte de acuerdo con el amigo con el que mejor te llevas (el mejor amigo puede servir) y armar una vida en común, previa lectura de cartilla de mañas y defectos tal como lo hizo Sherlock Holmes con el Dr. Watson cuando se fueron a vivir juntos (no, ellos no eran gay). Sin embargo, no te emparejas con tu mejor amigo porque aunque se lleven la raja y sea el acompañante ideal que nunca dejará la toalla mojada tirada o el lavamanos con pelos, no existe ni una pizca de tensión sexual entre ambos. Hasta puedes pensar en que sería un súper buen padre, pero no te lo imaginas junto a ti en el proceso de fabricación de esos cabros chicos que han de criar juntos (no, gracias). Y los dos ilusos quieren encontrar a ese ser “súper ezpezial” que les haga sentir las mariposas y que cumpla con los demás requisitos descritos, mientras durante años cada uno por su lado van haciendo recuento de los intentos y experimentos que salieron mal, entre los cuales surgirán esos personajes que le revolucionan a uno todas las hormonas pero por alguna razón no son buenos candidatos como padres para tus hijos ni para el emparejamiento definitivo y formal, y en ese caso uno simplemente es optimista y mientras uno se divierte guarda la esperanza en su corazón que todo ese training servirá de preparación para el ser “súper ezpezial” que algún día llegará (y que sabrá valorarlo y no te andará sacando en cara puras weás ni celando retrospectivamente).

A mí no me gusta guardar esperanzas en todo caso, porque tengo un par de fichas que aún podría jugar en una mano súper arriesgada pero con pocas probabilidades de ganar la apuesta. Así que mejor las guardo para más adelante porque lo que sí tengo es fe en que tendré una familia a futuro, quizá una no-convencional formada por Gustavo, yo y un hijo adoptivo ya que la idea de preñarme no es de mi entero agrado, pero familia al fin y al cabo. Y creo que estoy pensando en estas cuestiones porque tengo 27 años y ahora están empezando a importarme cosas que antes no parecían importantes, y porque hace muy poco iba a apostar al todo o nada como no lo había hecho en mucho tiempo basándome sólo en las famosas esperanzas, cuando lo que vale es la fe y no hay que confundir ambas cosas. (Y si no hay fe todo se va a la mierda nomás)

Y bueno, también estoy escribiendo esto porque no puedo dormir, hace frío, mi cabeza está llena de pajarracos revoloteando, tengo el blog abierto y hay media botella de vino tinto disuelto en mi sangre (pa'l frío según yo), lo cual no lo hace menos cierto aunque lo lea y se vea bien poco coherente esta cuestión.

viernes, 1 de abril de 2011

Un beso no tan largo, una sonrisa compartida y luego ambos alejándonos en la estación del metro. No hay nada que replantearse, hay cosas que son definitivas y no vale la pena darle más vueltas.

Pero vivimos ese momento en que no importó lo que haya sido dicho antes, los acuerdos ya hechos, las decisiones tomadas. En ese instante, simplemente todo lo demás da lo mismo, ni hay nada más que dos en el mundo, formando un círculo propio en que nadie más tiene cabida, estamos rodeados de gente pero somos los únicos compartiendo abrazados la misma emoción y vibrando en la misma frecuencia… es probable que ésta sea la última vez juntos, pero es por estas cosas que te quedarás marcado en mí como una cicatriz, y has dejado de ser sólo uno más de la lista de intentos fallidos.

Doy gracias por encontrar en ti a alguien que se emocionara con las mismas cosas simples y hermosas, pero que a la vez supo darme un par de lecciones de sentido práctico. Que entendía que el tiempo que pasamos juntos era demasiado valioso como para perderlo mirando bajo el agua o en preguntas idiotas acerca del pasado no compartido. Que al tocarme era capaz de conectar la superficie de mi piel con mi fibra más interna y la emoción más oculta.

Te doy gracias por enseñarme que es posible querer a alguien sin cambiarle nada, que la distancia no es una cuestión de kilómetros, que permanecer en silencio no significa ignorar al otro, que la relatividad del tiempo depende de las decisiones propias. Que la palabra amor se queda corta y no es la correcta, porque no puede existir un solo concepto tan básico para definir tantos significados distintos y complejos.

Doy gracias, porque debido a ti aprendí que una despedida (la nuestra) no es el fin, sino un nuevo principio para cada uno.


[Y a seguir caminando, que el amor es todo lo que no puedes permitirte dejar atrás.]
(Esta es la n° 19 de las 24 en esta gran experiencia, infinitamente alegre de haber estado ahí contigo)

jueves, 9 de julio de 2009

Más allá de las palabras

.

Para C.K. .

[Estamos lejos]
Le invento poesía a tu cuerpo ausente, a tu imagen tras mis párpados al cerrarse y a tu recuerdo que resucita cuando nuestras horas mueren
Y de nada sirve, no hay reseña suficiente cuando se trata de hablar de ti
Ahora lejos, la emoción aflora y las palabras faltan
Pero al mirarte, la sonrisa se dibuja franca y las palabras sobran


[Estamos cerca]
(Entre tu mundo y el mío hay un abismo donde no existe puente más seguro que mis dedos enredándose con los tuyos
Entre tu cuerpo y el mío espera la ansiedad condenada a morir en abrazos
Entre tu piel y la mía aguardan vibrando caricias por ser entregadas
Entre tu boca y la mía están atadas por besos las palabras que nunca serán dichas)


[Estamos juntos]
Para nosotros no existe el futuro
Sólo un presente que se materializa en pequeñas islas dispersas en el mar del tiempo
Allí me tomas y consigues llevarme hasta el límite de lo imposible
Más allá de las palabras
(Donde las sensaciones brotan atropellándonos exaltadas, y pasan a tomar su lugar)




_________________________________

[Pretendía que estas líneas fueran para ti, pero me doy cuenta de que tú, sin saberlo, sólo las pones en mi cabeza y me las regalas]
.
.

miércoles, 28 de enero de 2009

El Antes y el Ahora

Una vez ella fue ingenua, nadando por el río de la inconsciencia, o más bien, dejando que la corriente la llevara. Era como un pez que se movía en medio de un cardumen de un millar de otros peces similares a ella, guiados por la marea. Solía creer en las promesas que se decían eternas y en que la miel de las palabras dulces podía de verdad paladearse, quizá porque justamente, ella trataba de hacer realidad esa dulzura, y era incapaz de prometer algo que no pudiese cumplir.

Así fue como confundió el compromiso con la obligación y el amor con el capricho, llevándolo hasta un punto insostenible, hasta el grado de volverse destructiva consigo misma, y sin darse cuenta, un buen día se miró al espejo y no se reconoció, ni supo en qué minuto se transformó en algo que no quería ser… y fue necesario estallar al fin para que esa venda autoimpuesta cayera de sus ojos, y poder descubrir que su error había sido creer sin cuestionar, y dar por entero su tiempo, su energía y todo lo demás a quien no lo merecía, hasta que nada quedó de sí misma, ni siquiera su amor propio, porque incluso eso había desperdiciado en pos de una fantasía vana e infantil. Pudo al fin dejar de preguntarse por qué las heridas no sanaban y su búsqueda la había llevado de un traspié a otro, ya que en realidad no buscaba, lo único que había estado haciendo era agarrarse de cualquier salvavidas en medio de ese mar de confusión, en vez de ser valiente y de una vez por todas nadar para llegar a la orilla. Quizá era más fácil culpar al destino por haber puesto en su camino a ese sujeto indeseable, artífice de su maldición, olvidando que ese destino es un camino que ella misma iba construyendo a través de sus propias decisiones, y ellas la habían llevado hasta ese punto.

Fue menester reconstruirse, mirarse desde afuera e ir seleccionando sólo los pedazos que servían para ese fin. Las culpas propias y las ajenas, el dolor, las lágrimas, el remordimiento, la obstinación no eran necesarias en esa restauración, y las grietas y espacios vacíos serían parchados y llenados con paciencia, autocontrol, empatía y una autoestima renovada, esos serían los nuevos materiales. De a poco se dio cuenta de que había estado tratando de retener algo muy dañino y que debía irse, se fue convenciendo así de que nada es para siempre, de que todo debe tener fin y cuando eso sucede, queda libre un lugar para que algo mejor llegue. Las lágrimas de autocompasión de nada servían, y comenzó a preocuparse por llorar las heridas que ella había provocado a otros a causa de su inexperiencia, y en esa versión mejorada de sí misma, cada vez fue derramando lágrimas con menor frecuencia porque se hizo menos egoísta y más consciente del dolor ajeno. Y de manera espontánea, dejó de preguntarse el por qué de tanto tropiezo, comenzando a sentirse agradecida ya que sin esos errores cometidos, nada de lo que ahora sabía habría sido aprendido. En su corazón no quedaron despecho, ni rencor, ni deseos de revancha, y lo que parecía infranqueable ahora sólo era un mero recuerdo con un leve sabor agrio, cicatriz de una de las tantas batallas que le tocará librar en la vida.

Ha pasado el tiempo, y ahora ella piensa que había estado equivocada en ciertas cosas que creía ya sabidas. Ya no tiene miedo de sentir, de soñar, de no ser correspondida, porque ha aprendido que conceder sólo por obtener algo a cambio no es más que egoísmo. Obligar al otro a retribuir lo ofrecido no es verdadera entrega. Recriminar al otro por no sentir lo mismo no es en realidad amor. Un sentimiento debe ser recíproco de manera espontánea, y no forzada, no por cumplir, y si de pronto ya no es así, es mejor dejar que las cosas sigan su curso, para que algo brillante y renovado pueda venir y ocupar su sitio. Sentir y entregar son capacidades que pueden intensificarse con el tiempo, y a diferencia de la pasión, el amor tiene mucho de racional, para experimentarlo se necesita probar, errar, pensar y aprender, y lograr que la pasión insensata se subyugue a él.

Ahora sabe lo que quiere, y ha encontrado algo muy similar a lo que espera. Ahora al fin se despojó de los temores y se lanzó al vacío. Ahora se siente, por primera vez en su vida, capacitada para amar.



[Francisca Valenzuela - "Muleta"]

lunes, 10 de noviembre de 2008

Venus as a boy


He pasado tanto tiempo sin sentir nada extraordinario, que casi había olvidado ciertas sensaciones. Las personas pasan ante mis ojos, mujeres y hombres, algunas de ellas se acercan, y hay ocasiones en que incluso me pregunto por qué no siento nada especial, si no será que de cierta forma algo en mí se ha enfriado, se ha estancado, y me vuelvo a preguntar dónde están esas sensaciones, o si he perdido la capacidad de sentirlas. Hasta que de pronto, aparece alguien que me recuerda que soy mujer después de todo, y que tengo un corazón capaz de latir más rápido, y una piel que puede estremecerse ante un contacto. Estoy segura que esto no suena a nada que no le haya acontecido a alguien más, qué tanto, a cualquiera le puede suceder que de pronto ve a alguien y se pasa rollos. Una vez en la U, sentí también de esos llamados “amores platónicos”, con un veterinario que conocí en unos cursos paralelos con el cual tuve una gran conexión, casi teníamos la misma edad y me sentí enamorada, pero de su idealismo, su inteligencia, su amplitud de criterio (aunque era y es católico, una mezcla inusual entre creyente y científico en formación) y sobre todo, porque gracias a él y a las conversaciones que teníamos, me sentí por primera vez consciente de mi propio ser y de mi individualidad, pero a pesar de su atractivo físico e intelectual, nunca se me pasó por la cabeza llegar a algún contacto más allá de lo permitido, o si lo hice, realmente nunca sentí el deseo o el impulso. En ese tiempo, yo estaba en pareja, y era extraño para mí que ese “enamoramiento” finalmente me convenciera de que aquella persona era la correcta, que podían pasar hombres ante mis ojos que pudieran gustarme y sin embargo, no había ninguno mejor que aquél que estaba a mi lado. Era amor, y realmente lo sentía así, aunque las cosas y los sentimientos cambien con el tiempo, pero eso es otra historia.

Hace poco me invitaron a participar en una reunión organizativa para un congreso, y no me acuerdo si él ya estaba ahí o llegó poco después, pero me gustó apenas lo vi. Me parecieron interesantes las facciones de su cara, el conjunto de sus cejas un poco gruesas con sus ojos oscuros, su nariz recta, sus labios bien demarcados y finos, la sombra que su barba rasurada formaba entre su rostro y su cuello. Y luego escucharlo hablar y verlo sonreír, y mirar sus manos al saludarlo y cambiar algunas palabras… nunca lo había visto antes pero supe de inmediato que me gustaría estar con ese hombre, y al mismo tiempo, que eso sería un imposible absoluto. Lo principal era la gran brecha generacional entre nosotros, tanto en conocimientos como en años, es difícil imaginar qué podría ver ese hombre de cuarenta y tantos, con tanto mundo y experiencia a cuestas, en una pendeja que apenas sí sabe algo de la vida. Nunca me había gustado así alguien tan mayor, pero lo pensé, pensé en tirarme a la piscina, en que 15 ó 20 años tampoco podía ser tanta diferencia, en que quizá a los hombres de esa edad les gusten las niñas grandes, que sin más debería coquetearle visible y descaradamente… pero por otro lado, seguí interactuando con él casi a diario durante la semana y me sentía demasiado tímida como para eso, y al contrario, hacía lo posible para que no se notara, aunque era complicado no deshacerme casi de nervios con esos saludos y gestos tan efusivos de su parte que incluían abrazos y palabras como “linda”, “bella” (serán así todos los de su país?), y al sentir el olor de su cuello (una mezcla entre aroma de una colonia y el suyo) no comenzar a imaginar esa voz en mi oído, profiriendo suave más que un saludo, o esas manos grandes aventurándose a ir más allá de cerrar un abrazo alrededor de mi espalda… mejor no seguir, aunque la mente se alejara sola muchísimo más allá. Quizá me falte tener estrategia, técnica de seducción, o qué sé yo, sé que debo ser una niña buena ahora y quizá esa sea otra razón por la cual tenía el deseo medio adormilado, pero esta vez sí que me dieron ganas de portarme mal. Es decir, si una bruja hubiera lanzado un conjuro favorable a las virgos, o por alguna razón desconocida se hubieran alineado los astros de la manera correcta y este hombre me hubiera dicho un buen día que me fuera con él, mis hormonas se habrían encargado de meter todos mis escrúpulos en un saco y la ansiedad y el deseo hubieran hecho el resto, le habría dicho que sí, sin pensarlo. Pero no, no me atreví, aunque quizá haya alargado más de lo debido el abrazo de despedida, sabiendo que sería la última vez que lo vería. Ahora debe andar por el sur de Chile, o tal vez ya se esté volviendo a su país y da lo mismo, porque disfruté el hecho de sentir ese deseo vivo, de que puedo experimentar ansias, ardor, sentir que la sangre me fluye más rápido ante una mirada, una sonrisa, un roce involuntario... así y todo la vida está lejos de ser justa pues, después de meses en que lo único que me aceleraba los latidos era correr detrás de la micro, aparece un hombre que me produce una revolución hormonal -mariposas en la guata incluidas-, pero justo se trata de alguien inalcanzable (al menos, para el momento actual). Definitivamente, la riqueza está mal repartida en este mundo.

···

[ese último comentario fue un poco exagerado… sí existe el alguien que me acelera los latidos, es sólo que las circunstancias me hacen pensar demasiado en lo que necesito, pero no puedo obtener de su parte… pero seguro va a llegar el día en que me encuentre en una situación parecida y me voy a portar mal, y ahí se va a ir todo a la mierda… qué jodida que es la vida a veces, ahora al menos siento alivio de que no sucedió]

viernes, 19 de septiembre de 2008

No me gusta invadir
Hago lo posible por ser silenciosa, pequeña, casi invisible
Pero siento
que de todas maneras pongo un pie sobre el límite de tu metro cuadrado
Y es siempre sin querer
Me pregunto si vale la pena, si realmente lo vale
Desear compartir ciertos momentos y lugares contigo
Echarte de menos y ansiar verte
Y preguntarme y plantearme tantas cosas
Buscarle la quinta pata al gato
Para finalmente echar a un lado esas divagaciones
Y sólo conformarme
Con tu voz un par de minutos al otro lado del teléfono
La seguridad de que piensas en mí
La leve certeza de que a veces también me extrañas
La total convicción de que no hago falta en tu vida
Ni tú en la mía, para qué engañarse
Siempre hay que buscar la excusa
para hacer que el tiempo se digne a darnos nuestro espacio
Y encontrar esos lugares comunes para nosotros
Físicos o tácitos
Y a pesar de lo efímero de nuestros encuentros
Siempre siento en algún momento
De que sobro en ese espacio
De que lo llenas todo tú
De que yo no tengo cabida en él
Y me hago silenciosa, pequeña, casi invisible
Y así no sentir
que coloco un pie sobre el límite de tu metro cuadrado
Quizá ya estamos tan acostumbrados a la soledad
Que nuestra única manera de estar juntos
Sea sólo poner nuestras soledades una junto a la otra
Sin lograr realmente una fusión auténtica
Formar un espacio que sí pueda llamarse “nuestro”
Aunque por algunas horas
Mis ojos ciertamente ven tu rostro de carne y hueso
Y mis manos efectivamente
Sienten el calor y textura de tu piel
Y te quitan la ropa mientras nos besamos
Me pregunto si hacer el amor contigo sólo sea
Un acto para sentirnos más unidos y menos solitarios
Lo deseamos
No estamos obligados
Pero no hacerlo acaso sería
Quedarnos encerrados definitivamente en nuestros mundos
Y pocas veces hay tiempo para amaneceres novelescos
Yo requiero un abrazo
Tú pides cinco minutos más
Y soy yo quien a veces quiere esfumarse
Preguntándome en silencio por qué estoy ahí
Recordando todo lo que estoy dejando de hacer
Añorando estar en mi sitio de siempre
Mirando el mar a través de la ventana
Porque él siempre es más grande que mis dudas
Y otra vez
Pensando en ti y echándote de menos
Para que así una vez más
Todo vuelva a comenzar


[MUSE - "Blackout"]

lunes, 18 de febrero de 2008

Pequeños diálogos



- Gustavo, ¿tú me quieres?

- ¡Sí, Paula!

- Oye, y ¿cuánto me quieres?

- ¡Cincuenta!


· · ·

miércoles, 8 de agosto de 2007

Te conviertes en un jugador peligroso, cuando conoces lo que quieres

Primero la mentira, luego el desengaño, después quizá el auto-engaño, posteriormente la confrontación, seguida del dolor y la vergüenza (en forma de humillación, ¿o será que son sinónimas en ciertas ocasiones?); finalmente, y muchísimo después, la resignación…

Hoy, con propiedad puedo decir la tan trillada frase “he cerrado este capítulo y doy vuelta la página”


[Todo lo que sucede es hijo de la ley de causa y efecto.
Si pongo la mano en el fuego y me quemo, no diré que mi quemadura fuese un castigo de la naturaleza por mi inadvertencia, sino simplemente que me queme por inadvertido.

El castigo no existe.

FIN DE LAS MENTIRAS A MEDIA
al menos te quedo claro, ESO ES BUENO.

Hay cosas que uno dice y son verdades y otras, que son mentiras. Las mentiras no conducen a ningun lado, solo hacen más daño.
Hay personas que mienten para no dañar al otro y otras con el solo fin de inflingir mas dolor.
no mas mentiras en este jueguito sucio que aceptaron seguir.]


Sí existe el castigo… no he sido más castigada ni fustigada por nada tan terriblemente como por mi conciencia… fueron dos años de latigazos agudos de dolor, tanto que mi corazón ya estaba anestesiado casi, no había más lugar donde poner una nueva llaga… y sólo lo noté al final, cuando tuve que meter mano en ellas y retirar las costras para que sangren y así eliminar todo ese material putrefacto de amargura que me intoxicaba por dentro, y así poder purgar mis culpas, y todo el mal que me causé a mí misma y a otra persona también, sólo que no podré conocer nunca los alcances de ese daño y ese dolor… y las mentiras, que acaso callarse es una manera de mentir también? Mentira por partida doble, qué horrendo es engañarse a sí mismo, saberme utilizada y descartada como un pañuelo desechable luego de ser usado, pero así y todo justificar a ese alguien que sólo me manipuló para sentirse en las nubes mientras me ahogaba en el lodo de la desolación, sola, tragándome todo en soledad porque ¿qué caso tiene compartir con alguien esa vivencia? Nadie podría adivinar siquiera lo que se siente sin haberlo vivido, es tan fácil emitir juicios y ver la paja en el ojo ajeno, el dolor acumulado es peor que la tortura, no hay forma de escapar de ese agujero, cualquier espectador me habría acusado de locura, masoquismo, falta de amor propio, y en esto último no estaría equivocado, ahora lo pienso y es ridículo, pero se llega a un nivel de bajeza tal que hasta pensé que más nadie podría amarme, que nadie podría jamás hacerme sentir así otra vez, que aquello que sentía era realmente el amor, ese enamoramiento enfermizo que no es más que el síndrome de abstinencia de un vicio que no puede ser satisfecho, ya que sólo hay indiferencia y ausencia y espera interminable y angustiosa… castigo autoinfligido, yo misma me condené a recibirlo, todo es hijo de la ley de causa y efecto. Mentir para no dañar al otro, es eso posible? Existe la mentira para echarle tierrita encima al desastre que de a poco va quedando, existe la mentira para salvar el pellejo y no seguir metiendo más la pata en el lodazal… si callarse es mentir, ya no me interesa averiguar de qué lado estoy, porque entonces soy igual al resto...

...


Esto lo escribí hace tiempo ya, y de todo aquello queda nada, excepto por una rosa desecada, los recuerdos cubriéndose de polvo en mi mente, las cicatrices del corazón cada día más borrosas... hoy, finalmente soy capaz con convicción, de decir: “lecciones aprendidas, culpas transformadas en sinceras disculpas”

domingo, 15 de julio de 2007

Este adiós, no maquilla un "hasta luego",
Este nunca, no esconde un "ojalá",
Estas cenizas, no juegan con fuego,
Este ciego, no mira para atrás.
Este notario firma lo que escribo,
Esta letra no la protestaré,
Ahórrate el acuse de recibo.
Estas vísperas, son las de después.
A este ruido, tan huérfano de padre
No voy a permitirle que taladre
Un corazón, podrido de latir.
Este pez ya no muere por tu boca,
Este loco se va con otra loca,
Estos ojos no lloran más por ti.





Nos sobran los motivos (Joaquín Sabina)

sábado, 23 de junio de 2007

Dónde estás?
Sólo quiero saber de ti…
Quiero verte aparecer, desde lejos, y sentir ese cosquilleo que nace en la boca de mi estómago, acelerando mis latidos
Que te acerques luego, y tener que luchar con estas ganas de robarte un beso
Quiero sentir tu mirada sobre mi cuerpo, tus palabras en mi oído, tus manos sobre mi piel
Anhelo el sabor de tus besos, cuando nadie nos ve
Ansío tenerte, cerca mío, alrededor mío, dentro mío
Y en definitiva, te deseoy aun sabiendo que esta es una batalla perdida de antemano, quiero darla, porque eso me basta
Me basta con, algunas veces por día, ser dueña de tus pensamientos
Me basta con que me digas todas aquellas cosas que avivan más aún mis ansias por ti
Me basta con sentirme deseada por ti
Me basta con que me digas
Que en tu mente siempre da vueltas el deseo de tenerme
Que todo tu ser no desea otra cosa que hacerlo realidad
Que me piensas a cada momento, que hasta te cuesta concentrarte
Que me necesitas
Y por todo esto, quiero saber de ti, ahora
Porque ya no resisto el sólo hecho de imaginarte
Pensarte y desearte, y tú ausente, pero supongo que así es como debe ser
Y me basta, al menos por ahora
Porque sé que no puedes regalarme más que momentos intensos, palabras ardientes, besos fugaces
(Y puedes entregarme lo que te pida, excepto tu corazón)
Y todo esto daría lo mismo si justo ahora surgieras de la nada, e hicieras realidad todo lo que por hoy son ensueños tan sólo…


jueves, 7 de junio de 2007


"Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.

Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua".


Rayuela (Capitulo 7)

domingo, 13 de mayo de 2007

Un cromosoma de más

Hoy, paseando por la red he encontrado un video bastante curioso… llamó mucho mi atención encontrar a un “rapero con síndrome de Down”, como anunciaba la descripción de dicho clip. Pero más me sorprendió aún lo que encontré al leer los comments de aquél… porque al menos la mitad de lo que vi era rechazo, enojo, desprecio, sarcasmo, casi odio… y no entendí el porqué…


Y es que si no fuera por aquel ángel que llegó a mi (nuestras) vida(s), hay muchas cosas que no habría comprendido jamás… habría caminado por una calle cualquiera y al cruzarme con una persona (porque son personas, y no bichos raros) de ojos rasgados, nariz chata, mejillas abultadas, contextura robusta y la mirada inocente, habría fingido indiferencia para ocultar la curiosidad hacia aquel ser humano, aunque mis ojos me hubieran traicionado en ese momento por evitar el impulso poderoso de girar descaradamente la cabeza, vanamente intentando escudriñar el misterio que ese rostro y esa mirada encierran…

Pero la curiosidad no es más que un retoño de la ignorancia, y a fin de cuentas ¿qué puede ella tener de malo? Nada, en comparación a sus viles hermanos, que son los que antes nombré… porque la ignorancia es lo que engendra esos sentimientos e impulsos, por tratar de eliminar de la faz de la tierra aquello que desconocemos, y que por lo mismo nos molesta, tachándolo de aberración, anormalidad, locura… y es paradójico que siendo estos mismos especimenes bípedos que utilizan dichos términos, serían incapaces de entregarnos el significado de cada uno, y lo que ello encierra. Me pregunto si acaso conocerán el significado de palabras tan manoseadas como caridad, amor, responsabilidad, TOLERANCIA, cordura… mas yo misma he llegado a la conclusión de que éstas no son simples definiciones, sino que son ACCIONES, y que a lo largo de la vida tenemos o no la oportunidad de aprender a realizar, conforme a cómo deseamos vivir y lo que ella misma nos depara…

Porque podemos fingir indiferencia y seguir adelante, podemos esconder la cabeza bajo tierra y dejar que la vida pase a nuestro alrededor, podemos llevar una burbuja sobre nuestras espaldas para hacer uso de ella cuando algo nos parezca despreciable o sórdido, podemos callar pero delatarnos con una breve mirada de desdén… o podemos tomar estas Acciones de Vida como propias, y aprender a realizarlas.

Hoy, como pocas veces puedo hacer, he llevado a mi ángel sobre los hombros a la cama, y he esperado junto a él hasta que el sueño cerró los párpados de pestañas largas que cubren sus ojos almendrados. Y sólo en mi mente quise decirle tantas cosas, y que quizá remotamente entienda, pero también he aprendido que lo que no pueden las neuronas lo compensa el corazón.

Porque un cromosoma de más no quita ni niega el hecho de que hayas transformado nuestras vidas para bien, y se haya convertido en el mejor ejemplo de que podemos ir por la vida haciéndola de maestros, pero hasta tu llegada no comprendimos cuánto un ser como tú puede enseñarnos… tú, que tienes algo desconocido para mí, y cuyo enigma trato de revelar sin remedio y sin frutos cada vez que observo largamente tu rostro. Me gustaría tanto entregarte armas para que puedas salir a caminar más preparado por este planeta hostil, y con ellas puedas defenderte, pero a veces hasta yo me siento débil contra el mundo… ¿cómo es posible que consiga protegerte si yo me siento vulnerable?
Pero un cromosoma de más tampoco puede opacar el hecho de que tu sonrisa me haga olvidar todo después de un mal día, y que tu inocencia me enseñe cada día que hay cosas hermosas que se pierden debido a este “cerebro normal y cuerdo” con el cual nací, cosas como la espontaneidad, el humor, la bondad… porque tú no temes ponerte una cinta colgante en el pantalón a modo de cola, andar a cuatro patas y creerte un caballo, un gato regalón o un perro rabioso, y luego pases a diestro jinete o avezado equilibrista sobre mis espaldas, y un momento después tampoco te avergüence cantar a todo pulmón la canción favorita que justo pasan por radio en ese momento, aunque tengas lengua de trapo para hablar…
Por el mismo motivo que nosotros carecemos de ese cromosoma que tú tienes, tú careces de todas esas pasiones propias del humano tan aborrecibles… y por eso es que no entiendo por qué eres tú el que ha de ser aborrecible para todos estos seres (in)humanos… quisiera que tu risa fuera capaz de iluminarles el día, así como a mí… mas qué oscuridad tan inescrutable ha de envolver la existencia de todos esos entes carentes de espíritu, que tú no podrías ser más que una luciérnaga errática en la noche de sus vidas, mientras que para mí, siendo mi vida como un invierno polar tienes el brillo y el calor de 10 soles…
Al menos puedo decir en defensa de ese cromosoma intruso que si no fuera por él, no habría aprendido que para amar hay que conocer, y conociéndote un poquito más cada día, es imposible para mí no amarte, porque tú eres la lección y el ejemplo viviente que voy incorporando en mi interior cada vez que me abrazas con tu cuerpecito pequeño o me miras con tu carita de luna. Y aunque yo me sienta débil, tú me des la fuerza y el valor para protegerte y así puedas hacer lo que tú quieras… incluso ser un rapero si se te antoja…


(...El video en cuestión...)


Artist: Laz-D

Title: Clean Up the Game